2º Viaje a Italia (IV): Bergamo

18 06 2010

Esta entrada se debería haber escrito el 29 de enero de 2010

Después de intentos infructuosos de levantarse y salir, acabamos saliendo por Monza y yendo a comer por la ciudad. Fue después de comer cuando decidimos aprovechar el poco de tarde que nos quedaba y coger el coche e irnos hacia Bergamo, una ciudad de unos 120 000 habitantes que está a unos 40km de Milán, pero que con los atascos de tráfico parece que esté a dos días de viaje!

Para ir salimos de Monza, que costó lo suyo, y nos incorporamos en la autopista (autostrada). 4 carriles a ver quien va más rápido, ver un autocar adelantarte por la derecha tiene lo suyo, e íbamos a 110. Finalmente llegamos a Bergamo.

Se podría decir que Bergamo es como Villarriba y Villabajo, siendo Villarriba la parte más bonita, citta alta. Una ciudad enmurallada repleta de calles adoquinadas y con edificios culturales e históricos. Aparcamos el coche en el exterior de las murallas y empezamos a caminar por la ciudad.

Vista de la Citta Bassa, la parte baja de la ciudad

Lo primero que vimos fue la iglesia de Santa María de Bérgamo, en concreto la Porta dei Leoni Bianchi, la puerta más meridional.

Porta dei Leoni Bianchi

Dimos la vuelta por una callejuela y fuimos a parar a la otra parte de la Basílica, la formada por la Porta dei Leoni Rossi, la puerta más septentrional; y la capilla Colleoni.

Porta dei Leoni Rossi y capilla Colleoni

En la misma plaza se encuentra el Palazzo della Raggione, el Campanone y el Palazzo Nuovo, ahora sede de la biblioteca Angelo Mai.

Palazzo della Raggione

Palazzo della Raggione y Campanone

Palazzo Nuovo

Debido al frío que hacía nos fuimos a tomar un café y un chocolate caliente en la misma plaza, para después seguir con el tour fotográfico aprovechando que ya había anochecido.

Porches del Palazzo della Raggione

Via Gombito

Piazza Luigi Angelini

Y para acabar con el tour fotográfico unas panorámicas desde Piazza Vechia.

Piazza Vechia con el Campanone y el Palazzo della Raggione

Piazza Vechia con el Palazzo Nuovo

Después tocó volver hacia Milán, y para sorpresa nuestra al navegador se le acabaron las pilas, así que tocó volver a pelo. Además empezó a nevar. La vuelta se prometía épica. Llegar a la autopista no costó, lo que costó es llegar a nuestro destino, ya dentro de Monza. El consuelo, la nieve estaba cuajando.