La Mola Downhill

9 06 2008

Este viernes tenía en mente subir a La Mola de Colldejou y bajarla en bici, lo más parecido a un descenso, sobretodo en el tramo del Coll del Guix a La Mola.

Terminé de trabajar, comí en un santiamén y me puse el traje de faena. Rumbo a Colldejou. Una vez allí monté la bici y subí al Coll del Guix, que con el calor que hacía y con la comida en la garganta, un poco más y me da un soponcio.

Llegué al Coll del Guix sudando la gota gorda y me dispuse a subir La Mola andando, con la bici a cuestas. El camino era un pedregal que no se como bajaría después. Cuando llevaba media hora unas nubes amenazantes asomaron y decidí recular no fuera que con las calas metálicas de las zapatillas me diera una descarga. Así que inicié el descenso… que no duró ni 20 metros.

Noté que la bici se frenaba y no podía pedalear, cuando volví la cabeza hacia atrás vi lo que había pasado, el cambio trasero totalmente doblado hacia arriba. Intenté ponerlo bien y se partió la patilla (la pieza que une la vaina del cuadro con el cambio trasero). Ahora si que la había hecho buena. Menos mal que era bajada.

El estropicio

Agarré el cuerpo del cambio como pude al cuadro de la bici para que no se me metiera entre los radios e hiciera una desgracia mayor. Saqué la cadena y la guardé en la mochila y empecé a bajar andando por el sendero de piedras hasta llegar al Coll del Guix.

A partir del Coll del Guix ya era pista forestal en bajada con unos saltos enormes. Empecé a bajar montado en la bici, con la misma inercia, pero el sistema de “bloqueo” del cambio que había inventado no funcionaba y éste me rozaba con el neumático. Al final paré y cogí un mosquetón que llevaba en la mochila y conseguí fijar el cambio al cuadro de manera que no me molestara al rodar. Me di cuenta que el eje pasante de la rueda no estaba muy bien sujeto al haberse partido la patilla, iba medio sujetado, así que en los saltos no podía fliparme.

El invento de McGyver

Finalmente llegué a Colldejou con la inercia del Coll del Guix y decepcionado otra vez por los problemas técnicos, me fui para casa.

Hoy he ido a la tienda de bicis que tengo más cerca y le he enseñado el estropicio al mecánico. Solo me ha dado malas noticias, tengo que preguntar donde la compré si tienen recambios ya que es la bici es de una marca específica y solo tienen de las más comunes. Además las patillas son únicas de cada marca, solo dos o tres marcas son compatibles.

Así que tendré que ir a InterSport que es donde la compré a preguntar pero me da que no tiene pinta de tener recambios de IronHorse. Es lo que tiene comprarse marcas que no son conocidas en España. Aaaaarg!

Reflexión: ¿se le estará acabando el ciclo de vida a la Iron? Seguiremos informando…





Excursión a la Creu de Llaberia

22 01 2008
Este sábado tocó mini excursión familiar. Esta vez fuimos a andar por la Serra de Llaberia, o lo que más tarde se bautizó como “en busca del huevo perdido”, que ya explicaré más adelante.
Nos juntamos mi primo David, su hermana Cris, a última hora mi hermana Laura y yo, y a las 12 o así poníamos rumbo hacia Colldejou, donde dejamos el coche. Sí señor como buenos domingueros!!

 

Mapa de la ruta 
Perfil de alturas de la ruta

Sobre las 12:30 nos pusimos a andar. En primer lugar había que ascender hacia el Coll del Guix, desde donde se puede hacer la Mola de Colldejou, bajar a Marçà o subir hacia Llaberia. El camino discurre a través del GR7 por pista forestal en buenas condiciones y en la parte final, cementada. Encontramos un poco de barro, pero nada grave.

Vista de la Serra de Llaberia 

Cris y Laura subiendo al Coll del Guix

Una vez en el Coll del Guix seguimos por la pista forestal que nos lleva a Marçà hasta encontrar un cruce de caminos, perfectamente señalado.

Coll del Guix y camino hacia La Mola 

Cogimos el camino de la izquierda, que nos lleva bordeando la Bassa de l’Abellar hasta la zona denominada els Revolts. Una zona de zigzags que nos permite salvar el desnivel positivo hasta llegar al Portell de Llaberia. Aquí paramos para descansar y reponer fuerzas.

Desvio hacia Llaberia 

Inicio del sendero de Els revolts

Llegando al Portell de Llaberia, saliendo de Els Revolts

Estábamos ya donde confluyen la Serra d’en Jover y la Serra de Llaberia. El Portell de Llaberia es el hachazo en la roca que nos permite llegar hasta los llanos de la sierra.

En lo alto de la Serra de Llaberia 

Dejamos el GR y torcemos hacia la izquierda por pista forestal y empezamos a andar por la Serra de Llaberia. Sin dejar de ascender, a nuestra derecha encontramos les Covetes de Cal Vaqué y a la izquierda una charca que debe servir de abrevadero para las ovejas que circulan por allí.

Ascendiendo hacia “el huevo” 

Covetes de Cal Vaqué

Abrevadero

Vista del Portell de Llaberia

Seguimos ascendiendo por una pista muy arreglada que lleva al repetidor de TV, donde han construido un radar meteorológico, conocido como “el huevo”. Antes de llegar al repetidor, a la derecha, sale un senderillo que nos lleva hacia La Creu o Punta dels Frares (894m), en un tramo final de fuerte pendiente.

La Creu a lo lejos, en lo alto de la cresta 

La Creu o Punta dels Frares

Una vez llegamos a La Creu, comimos y contemplamos las vistas. Finalmente, de vuelta fuimos a ver que era el famoso “huevo” y de paso a tocar el vértice geodésico que había allí, La Miranda o también llamado Lo Molló (917m).

Vista de la Mola de Colldejou 

La costa, con el Cap de Salou

El Mont-Redon

El “huevo” de lejos

El “huevo” de cerca

A partir de aquí retornamos por el mismo camino que el de ida hasta llegar de nuevo al coche. En total anduvimos 14.7km que tenían un desnivel acumulado de 837m. Nos ocupó 5h15min hacer la excursión incluyendo paradas para comer y hacer fotos (en sí se andaron 2h15min).

Mission Accomplished




Nocturna a la Mola de Colldejou

19 06 2007

Llevábamos comentándolo desde hacía una semana y por fin el viernes, sobre las 21h, nos embarcamos Kike, David y yo en una aventurilla: subir la Mola de Colldejou por la noche. El plan era subir y ver anochecer, cenar en la cima, hechar unas fotos y bajarnos después.
Plano de la ruta, no llevaba GPS
Pues preparé la mochila con el frontal de luz y la “linterna pajera” (bautizada por David), además de la cena y algo de abrigo. Pasamos a buscar a Kike y pusimos rumbo para Colldejou. Dejamos el coche en la parte de arriba del pueblo y empezamos a andar a eso de las 22h.
Vista de la Serra de Llaberia anocheciendo
Cogimos el GR7 que iba por pista pero nos desviamos a la derecha, por una ruta de MTB. Otra vez cogimos la pista de la derecha hasta llegar al Coll de Freginals. Anduvimos otra vez por el GR7 para luego desviarnos por una pista a la izquierda que al final se acababa.
Empezamos a enfilar por un sendero que era el GR7-3, este pasaba entre medio de un bosque y cruzamos el Corral del Batllet y el Canal del Batllet hasta llegar al Portell de la Cova. Gran subida y muy empinada. La anécdota la puso lo que debería ser un jabalí que nos asustó un poco, imaginaos en medio del bosque, de noche, se empiezan a oir ruidos.
Seguimos subiendo hasta llegar ya al Castell de la Mola. Aquí otra sorpresa, en medio de la oscuridad de repente se ven unos puntitos verdes brillantes a lo lejos, cienes y cienes de ellos… OVEJAS! Menudo susto.
Las vigilantas de la Mola (los puntitos verdes en la oscuridad)
Aquí ya se podían contemplar las maravillosas vistas de todo el Camp de Tarragona, Miami, Hospitalet y sobretodo de las estrellas. Unas vistas increíbles, merece la pena subir de noche solo para ver ese espectáculo de luces que ninguna cámara puede captar en todo su esplendor, sólo meras aproximaciones.
Colldejou de noche

La Costa Dorada

En primer plano, Colldejou

Después de las fotos de rigor y después de convencer a las ovejas de que eramos inofensivos, nos guarecemos del viento y cenamos, en silencio, sin luces, solo escuchando el mover de los árboles con la brisa, contemplando el juego de luces de los pueblos colindantes, meditando para nuestros adentros y reflexionando sobre la belleza del lugar y la paz y harmonía que te proporcionaba en ese momento. Miraras donde miraras todo era belleza, el cielo estrellado, casi sin contaminación lumínica.
David y Kike a punto de cenar
Una vez cenados y tomado el postre y la sobremesa nos disponemos a bajar por la otra ruta, esta bajaba por els Corralots hacia el Portell de les Processons, por el GR7-3, hasta llegar al Coll del Guix. De aquí, de nuevo, retomamos el GR7 por pista y bajamos hasta el coche, era la 01:30h.