Los picapicas de los congresos

25 11 2008

Ayer estuve en un seminario en Madrid, iba sobre tecnologías para el rediseño de depuradoras (enmarcado dentro del proyecto del Ministerio de Educación y Ciencia, NOVEDAR_Consolider). Como todos los congresos y seminarios en los que tienes que pagar por asistir hay lo que se llaman pausas-café y almuerzos.

Normalmente es un cátering que se dispone en mesas redondas repartidas a lo largo y ancho de una sala y donde comes de pie. Esto favorece la interacción entre los participantes y potencia el intercambio de ideas de unos y de otros.

Con la poca experiencia que tengo en asistir a congresos y seminarios me he dado cuenta del comportamiento de la gente a la hora de comer en un evento de estos. Digamos que se pueden clasificar a los individuos por su forma de actuar a la hora de degustar los manjares de la organización.

En primer lugar está el individuo aguilucho que siempre está al acecho de su porción de comida. Lo ves en una mesa, y cuando ha probado lo que hay en ella ves como levanta la cabeza y escudriña con su mirada el resto de mesas que hay en la sala en busca de una nueva presa.

En segundo lugar tenemos el individuo nómada o conquistador que cuando acaba con lo que hay en su mesa, coge todos sus bártulos y se larga a otra mesa a dar cuenta con lo que hay en ella, una especie de conquistador que va a un planeta (en este caso la mesa), lo conquista (a empujones se hace hueco en primera linea de los canapés), agota sus recursos (se acaba toda la manduca) y se larga a conquistar otro planeta (en este caso, una nueva mesa) repleto de recursos por explotar.

En tercer lugar tenemos al individuo topamí que ni corto ni perezoso agarra el plato de la mesa y se lo lleva para él o para su grupo de colegas. Se lo jalan entre ellos y luego te devuelven el plato vacío.

Y en cuarto y último lugar tenemos al individuo guardián que llega a una mesa y se queda en ella, haya o no haya comida. De esta manera siempre prueba los nuevos platos que llegan pero con elevado coste de oportunidad, no degusta lo que llega a otras mesas (no siempre hay una repartición equitativa de platos por mesa). Este individuo también se caracteriza por vigilar a todo nuevo individuo que llega a la mesa y puedes leer en su mente “mira este, ya se ha acabado lo de las otras y ahora se viene a esta a arrasar”.

En fin, en vez de compartir opiniones sobre la jornada con el resto de participantes me dediqué a observar al prójimo. Por cierto, yo me considero sobretodo individuo guardián aunque como animal que soy y por el instinto de supervivencia que me concede la madre naturaleza, he pasado algunas veces por fases de individuo aguilucho y conquistador. Si quieres comer, es lo que hay!

Otro día explicaré las técnicas para poder degustar todos los platos del cátering sin embostarte.