La “pajarera” de Puigcerver: sensaciones encontradas, sufrimientos olvidados

14 09 2009

Esta semana pasada mientras bajaba de Guissona de mis visitas periódicas de trabajo empecé a notar esas sensaciones que me recorrían por dentro al ver campos llenos de caminos: por aquí tengo que venir en bici, por este camino debo probar, qué camino debe llevar ahí.

Este sentimiento me hizo notar que era momento de retomar las salidas en bicicleta después del parón veraniego, dejando de lado la playa y el calor para enfundarme casco, mochila, zapatillas y como no, la Pitch.

Así que monté una ruta para el sábado, una que un tiempo atrás falló por culpa del GPS que no captó todos los puntos y nos dejó tirados a mitad de camino. Me puse como meta subir a Puigcerver y bajar al Coll d’Alforja y de allí de nuevo a Riudecols por Alforja, todo ello por camino, sin un metro de asfalto.

Mapa de la ruta

Mapa de la ruta con degradado de velocidades

Esta vez no logré recultar a nadie así que cargué la bici al coche y rumbo para Riudecols, donde el polideportivo. Allí empecé a subir a la Ermita de Puigcerver. En total iban a ser 22km con el único sufrimiento de la fuerte pendiente de la subida a la ermita, qué iluso!

Pefil de la ruta, con degradado de velocidades

Pefil de la ruta, con degradado de velocidades

La subida empieza en la urbanización Riuclub, por camino de tierra y bordeando el cerro del Puiggròs. Hasta el barranco del Mas d’en Cabrer fui solo, allí me encontré a un grupillo de 5 btteros que iba a su ritmo, saludos cordiales y seguí mi ritmo, en principio más fuerte que el de ellos.

Empezó la subida fuerte justo en el desvío que pasa entre el Mas d’en Vall y el Mas d’en Fum,  y en la zona de les Marrades ya me tuve que parar, me notaba el palpitar del corazón en el cuello, casi no me dejaba oir el sonido ambiente. Me bajé de la bici inmediatamente, me saqué el casco y me senté en el suelo. El mareo, el sudor frío y las náuseas habían aparecido, la temida pájara había llegado por completo.

Tuve que echar mano de un bombón de chocolate blanco que me traje, un chute de azúcar instantáneo y de unos tragos de aquarius. Estuve como diez minutos parado. Obviamente me ajustició el grupillo de btteros, bajo comentarios casi inaudibles (o eso se pensaban) como “ya me extrañaba que no hubiera parado…”, “lo mejor es poner el molinillo** e ir subiendo“.

Estuve como unos 10 minutos reposando hasta que se me pasó y barajé la opción de dar media vuelta. Pero la tozudería y el aliciente del descenso que imaginaba con la OnBoard Camera que había traído me empujaron a seguir subiendo, eso sí a ratos bajado de la bici, cuando notaba que el pulso se aceleraba. Tanto tiempo sin montar me había pasado factura.

Después de 6km y 400m de desnivel llegué a la ermita, donde descansé, me refrigeré, me trinqué una barrita y monté la cámara en el casco. Ahora tocaba divertirse. Empezaría bajando por la pista que conduce desde el Coll d’Alforja hasta Puigcerver, que coincide con el GR7. La hice una vez en coche y ya vi el potencial que tenía.

Empecé el descenso pasando por el Coll de la Canaleta, luego marqué una punta de velocidad hasta llegar al Coll de Cortiella, donde me tocó remar un poco, estaba en la Serra del Mirador. Llegando al Barranc del Llobregat otra pendiente donde marqué otra punta de velocidad, hasta llegar al Coll d’Alforja. Disfruté como un enano aunque la cámara se apagó en mitad del descenso y por no parar me perdí la parte más cañera. La pista era bastante simple sin muchos saltos y con alguna curva cerrada.

Ya en el aparcamiento de al lado de la carretera puse en marcha de nuevo la cámara para bajar hacia Alforja por el Camí Vell del Coll, nuevo para mí. Solo puedo decir que aquí si que fui embolado. Era una pista más estrecha que la anterior repleta de saltos, la bici despegaba y los frenos debían estar calentitos. El único inconveniente fue que en algunos tramos había arena y ya se sabe que pasa si la juntas con velocidades cercanas a 50km/h, como tuerzas mucho el manillar te la pegas de campeonato. La batería de la cámara me aguantó para grabar este descenso. Parecía que nadie había bajado por ahí puesto que no vi ninguna rodera de bicicleta.

Me incorporé al PR-C88 y torcí para la ermita de Sant Antoni siguiendo por una urbanización hasta que en el camino me encontré una puerta de finca privada. Alguien se había adueñado de un camino público y a mi me jodió porque no pude pasar y tuve que retroceder y buscar un camino alternativo. Tocaba orientarse y sacar las castañas del fuego.

Primer apropiamiento indebido, cerca del Alforja

Primer apropiamiento indebido, cerca del Alforja

Después de intentarlo por otro camino decidi recular y bajar al pueblo usando un poco al intuición. Crucé todo el pueblo y me incorporé a la Riera d’Alforja donde me desvié al Camí de Riudecols. La pista era de tierra y empezaba a subir de nuevo entre campos de avellanos. El punto álgido lo marcó el Coll dels Banys.

Al poco, depués de descender el cuello, otra putada, otro que se había apoderado de un camino público y había puesto una cadena. Me aseguré un par de veces antes de encontrar otra ruta alternativa. Pero esta vez me tocó dar un gran rodeo hasta reencontrarme de nuevo con la ruta marcada.

Segundo apropiamiento indebido, por el caminode Riudecols

Segundo apropiamiento indebido, por el caminode Riudecols

Finalmente llegué de nuevo a Riudecols, después de 2h y 40min, una pájara y puteado por las apropiaciones indebidas. No creo que fuera error del mapa, ya que es una edición bastante actual.

Análisis del track

En total fueron 26.6 km, unos pocos más de los previstos por los “cortes de tráfico”. El desnivel acumulado fue de 78 0m positivos y 790 m negativos. Por cada km subí 70 m y baje 65 m. La velocidad media en movimiento fue de 12 km/h y tuve una velocidad punta mantenida de 49 km/h.

En esta ruta el total de subidas es del 42%, el total de bajadas del 46% y el llano un 12%. Con esto el índice IBP del track es de 73.

Sin duda una ruta para sufrir y disfrutar a partes iguales, tienes 1 hora de sufrimiento sostenido, mientras tienes media hora de descenso muy divertido, con saltos, arena, curvas, etc. Totalmente recomendable.

** A “poner el molinillo” se refiere a poner el plato pequeño y el piñon grande, la reductura de las bicis que te da la mayor tracción pero que hace que los pedales den vueltas y vueltas y avances poco a poco.

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MTB en Botarell

23 08 2008

Unos días atrás me llamaron para hacer una rutilla en bici este sábado. Acepté ya que hacía tiempo que no salía. Así que hoy ha tocado madrugar, sobre las 09:00 salíamos rumbo a Botarell mi primo David, Johnny, Ferran y yo.

Mapa de la ruta con degradado de velocidad

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