Cuando el final te acecha

23 05 2008

Eran las tres de la tarde cuando salía de una reunión y me iba a casa con el coche cuando lo he visto. De repente la furgoneta que me precedía ha dado un volantazo y la imagen que he visto me ha dejado de hielo, se me ha clavado en las retinas y me cuesta olvidarla. 

Entre los dos carriles yacía un gatito pequeño (no espachurrado, no había sangre). El gato tenía espasmos y convulsiones que le hacían saltar del suelo inconscientemente, retorciéndose, como si una tortuga no supiera ponerse boca arriba. Supongo por el golpe del parachoques, el sistema nervioso se le ha colapsado. El animal, impotente, no sabiendo lo que le pasaba solo podía retorcerse, esperando librarse de ese final que tarde o temprano le llegaría.

Como debe ser que tu cuerpo no responda a tus estímulos? Cómo debe ser esa impotencia que sientes, esa agonía por librarte de algo de lo que no puedes, ese sentimiento claustrofóbico?


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2 responses

26 05 2008
Ramonico

Tío, los pelos como escarpias se me han puesto solo de imaginarmelo con la cantidad de detalles quedas! Esto de tener gato te sensibiliza todavía más, bueno, supongo que tener o haber tenido cualquier mascota te deja más choffff todavía.

26 05 2008
raulito

Solo decirte que al día siguiente pasé e imagínate como estaba ya…
No se si soy yo que me fijo más, pero estos días abundan animalicos “durmiendo” por las carreteras

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