Zebollar Downhill, segundas partes nunca fueron buenas

23 09 2007

Como ya dije la vez que bajé el Zebollar por primera vez con mi Iron, ese era buen momento para comprarse un casco integral y unas gafas específicas para bici (más bien de máscara). Pues eso hice, unos días antes ya tenía mi Catlike Gravity y mis gafas Oakley O Frame en mis manos para poder bajar un pelín más seguro.

En la segunda parte de mis vacaciones, ya en septiembre, até el nuevo casco a la mochila y volví a subir el Zebollar, esta vez por la tarde, me costó lo mío también, quizá por el viento de cara que soplaba o quizá porque ya sabía el camino y era consciente de lo que quedaba hasta mi destino.
Total, llegué a arriba y tranquilamente me puse el casco y las gafas e inicié el descenso. Rápidamente noté una gran mejoría en los ojos, de la velocidad se me solían caer las lágrimas, cosa que no me dejaba ver bien y no me permitía estar en las correctas condiciones para ver el terreno que rápidamente la Iron engullía bajando. Con las gafas todo mejoró, el viento ya no molestaba, y lo que parecía que antes bajaba a velocidad supersónica ahora lo veía como a camara lenta: una piedra en punta aquí, un bache a mi derecha, una zona de polvo alante, curva muy cerrada… Por lo que hace al casco, este me añadió un plus de seguridad al proteger mi barbilla y parte de la cara, afortunadamente no lo pude provar y espero que así sea durante mucho tiempo. De esta manera batí mi record de velocidad en camino, la nueva marca, 60.7 km/h!

Tengo costumbre mientras bajo (o subo) de ir mirando la rueda trasera a ver como va, si está deshinchada o rebentada. Ya a media bajada, en la inspección rutinaria que realizo cada 20 segundos vi que la rueda estaba deshinchada, todo esto coincidiendo que me crucé con un Mercedes todoterreno de unos ricachones que subían (no se cómo habrían pasado la barrera), al apartarme pasé por encima de lo que fue un zarzal y paré para ver la rueda trasera. Cuando me dispongo a cambiar la cámara (sólo llevaba una de recambio) me doy cuenta que la rueda delantera tiene una zarza clavada, mierda, dos ruedas pinchadas y solo un recambio!
Saco la zarza e inmediatamente escuchó el psssst del aire salir por la rueda, afortunadamente no pierde mucho y me permitiría llegar a la carretera. En cuanto a la rueda trasera, no había pinchado, le había metido un señor pellizco! Sumado a las piedras afiladas que le metieron dos rajas a la cubierta, la tarde redonda.


Después de la parada en boxes inicio la marcha y sigo descediendo hasta llegar a la altura de la ermita de San Miguel, donde de repente mi Iron se desboca como si fuera un caballo, y empieza a culear y derrapar sola, sin mi permiso. Inspección rutinaria y oh! otra vez la rueda trasera desunflada. Como no tenía más recambios me tocó bajar andando los 500m que me quedaban hasta la carretera. Allí llamé a mi servicio de rescate para que me viniera a buscar.


Total, que en mi primer día de mis segundas vacaciones ya me quedo sin bicicleta, en fin, a hacer excursiones andando.

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