Nocturna a la Mola de Colldejou

19 06 2007

Llevábamos comentándolo desde hacía una semana y por fin el viernes, sobre las 21h, nos embarcamos Kike, David y yo en una aventurilla: subir la Mola de Colldejou por la noche. El plan era subir y ver anochecer, cenar en la cima, hechar unas fotos y bajarnos después.
Plano de la ruta, no llevaba GPS
Pues preparé la mochila con el frontal de luz y la “linterna pajera” (bautizada por David), además de la cena y algo de abrigo. Pasamos a buscar a Kike y pusimos rumbo para Colldejou. Dejamos el coche en la parte de arriba del pueblo y empezamos a andar a eso de las 22h.
Vista de la Serra de Llaberia anocheciendo
Cogimos el GR7 que iba por pista pero nos desviamos a la derecha, por una ruta de MTB. Otra vez cogimos la pista de la derecha hasta llegar al Coll de Freginals. Anduvimos otra vez por el GR7 para luego desviarnos por una pista a la izquierda que al final se acababa.
Empezamos a enfilar por un sendero que era el GR7-3, este pasaba entre medio de un bosque y cruzamos el Corral del Batllet y el Canal del Batllet hasta llegar al Portell de la Cova. Gran subida y muy empinada. La anécdota la puso lo que debería ser un jabalí que nos asustó un poco, imaginaos en medio del bosque, de noche, se empiezan a oir ruidos.
Seguimos subiendo hasta llegar ya al Castell de la Mola. Aquí otra sorpresa, en medio de la oscuridad de repente se ven unos puntitos verdes brillantes a lo lejos, cienes y cienes de ellos… OVEJAS! Menudo susto.
Las vigilantas de la Mola (los puntitos verdes en la oscuridad)
Aquí ya se podían contemplar las maravillosas vistas de todo el Camp de Tarragona, Miami, Hospitalet y sobretodo de las estrellas. Unas vistas increíbles, merece la pena subir de noche solo para ver ese espectáculo de luces que ninguna cámara puede captar en todo su esplendor, sólo meras aproximaciones.
Colldejou de noche

La Costa Dorada

En primer plano, Colldejou

Después de las fotos de rigor y después de convencer a las ovejas de que eramos inofensivos, nos guarecemos del viento y cenamos, en silencio, sin luces, solo escuchando el mover de los árboles con la brisa, contemplando el juego de luces de los pueblos colindantes, meditando para nuestros adentros y reflexionando sobre la belleza del lugar y la paz y harmonía que te proporcionaba en ese momento. Miraras donde miraras todo era belleza, el cielo estrellado, casi sin contaminación lumínica.
David y Kike a punto de cenar
Una vez cenados y tomado el postre y la sobremesa nos disponemos a bajar por la otra ruta, esta bajaba por els Corralots hacia el Portell de les Processons, por el GR7-3, hasta llegar al Coll del Guix. De aquí, de nuevo, retomamos el GR7 por pista y bajamos hasta el coche, era la 01:30h.